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¿Por qué comienza el calendario con el 1 de Enero?

Si nos fijamos en el calendario, es fácil darse cuenta de que algo no cuadra. Actualmente empleamos el calendario gregoriano, basado en el calendario juliano, que tiene origen a su vez en el calendario romano, que fue el que fijó el comienzo del año en el 1 de enero.

El calendario romano original constaba de 10 meses, y una series de meses que se intercalaban a gusto del gobernante de turno. Este calendario comenzaba con el inicio de la primavera, signo de buen presagio, algo así como “mira, hemos conseguido no diñarla este invierno, ahora toca lo bueno”.

Con el inicio del año, se elegían los nuevos cónsules (de ahí que el cónsul vigente quisiera intercalar todos los meses posibles antes de que terminase su mandato). Esto fue así hasta que, cuando Roma trato de conquistar Hispania y se encontró con problemas -más de 200 años de conquista lo avalan- hubo que designar in extremis dos nuevos cónsules con antelación, coincidiendo con los inicios de Enero.

Ya posteriormente, decidieron mantener esta tradición, puesto que resultaba práctico elegir los cónsules en invierno, para que una vez que llegara la primavera, todo estuviese dispuesto para las campañas.

Ahora bien, hemos fechado el inicio del año a comienzos de enero, pero eso no es el 1 de enero. ¿Quién fue el culpable de esta fecha en concreto? El culpable no fue otro que Julio César. Cuando durante su dictadura impuso el calendario juliano, el primero con 12 meses y la existencia de años bisiestos, con la finalidad de evitar el desbarajuste temporal existente con el intercalado de los meses. ¿Por qué eligió el día 1 de enero y no el solsticio de invierno, una fecha más acorde a eventos astronómicos? Simplemente, por un caso de superstición, ya que parece ser que el día 1 de enero del año 46 aC, año en el que fue implantado, coincidía con luna nueva, signo de buen presagio.

No sabemos si fue ciertamente esta la razón que pasaba por la cabeza de Julio César cuando eligió ese día, pero desde entonces, se ha mantenido. La fecha se mantuvo, ya que una vez llegó el cristianismo, el día 1 de enero coincidía perfectamente con la fecha de circucisión de un niño judío, que se realiza 8 días después de su nacimiento. Si Jesús nació un 24 de diciembre, le sumamos 8 y nos da el 1 de enero, clavado, vamos.

Cuando se implementó el calendario gregoriano, deicidieron no tocar este aspecto (aunque cambiaron muchos otros), por lo que se quedó definitivamente el 1 enero como inicio del año.

Resumen y adaptación de: Eduardo Mosqueira’s blog.

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Tags: curiosidades