Dedicada entre otros a @frezn y @CarlosLendnez A ver si captan la idea.
Tras casi un mes sin escribir nada, se pueden dar por concluidas mis vacaciones, o más bien, el período de pereza justificado por causas ambientales y cronológicas.
Durante este mes, me he dedicado sobre todo a desatar mi furia sobre la Xbox y mi colección de Steam (malditas rebajas, BTW) destacando Mirror’s Edge, Mass Effect 3, Bastion, Braid, Rayman Origins, Resonance of Fate, True Remembrance… Exceptuando una semana que tomé de asueto para ir a visitar a Zaragoza a los señores @igcaspe y @Noel_PI, donde pude disfrutar de la hospitalidad maña, de cerveza dulce y torres dobladas mientras hacía de guiri por la ciudad del cierzo.
Pero como no todo va a ser rascarse la barriga, he vuelto a correr, con gratos resultados, que vienen a ser no haber perdido la forma física (eso de mejorar está por ver); y yendo a clases con idea de oficializar mi nivel de inglés.
¿Y ahora qué? Bueno, lo más prioritario es que retome mi trabajo dentro de la organización de Imaginática, dado que este año se celebra el evento; me ponga a estudiar la media asignatura que dejé en junio (TPBN, caerás derrotada); y un par de planes que tengo en mente y que supongo que para variar no se verán realizados (sinceridad por delante).
Yo media semana tras haber vuelto a casa.
Tras finalizar el curso, toca volver a casa. Son 2 meses que tradicionalmente tengo asociados a calor y al aburrimiento. Dado que lo primero es inevitable, al menos he tratado de llenar mi tiempo para evitar lo segundo, un poco a su vez para no perder el ritmo para lo que parece ser un año de locos que me espera.
Por ahora, mis máximas preocupaciones son no tener donde dormir debido a que tengo una habitación llena de cacharros y tener un dolor de cabeza de mil demonios.
Vuelves del gimnasio y te encuentras que @Lanzaa91 ha capturado una ardilla usando una trampa digna de dibujos animados: caja, comida y un palo con una cuerda. Tres personas hicimos falta para después trasladarla a la jaula, lejos del alcance de los gatos.
No obstante, el animal ya se ha hecho a su nuevo hogar y se está poniendo hasta arriba de pipas. Habemus mascota.
PS: Tenemos que buscar una jaula más grande, aunque por ahora parece que está bien ahí.
Que hace calor no es novedad, pero el cambio que se ha dado en menos de dos semanas de pasar de una temperatura agradable casi otoñal al calor sofocamente actual parece casi una cruel broma.
El ir y volver de la facultad se convierte en un suplicio, y el salir a la calle un reto. Basta con asomar ligeramente la cabeza para acabar una mezcla de empapado y tostado. Abrir una puerta o ventana implica que te golpee en la cara con rudeza un manotazo de aire caliente.
No queda otra que resguardarse en las sombras, ir de lugar en lugar con aire acondicionado y tratar de esquivar la franja de las 12 a las 4 de la tarde para no morir en el acto. Ojalá el año que viene consiga plaza de Erasmus en Finlandia, o algún lugar por el estilo, y esto sea un desagradable recuerdo.