La importancia del premio a Miyamoto.

A pesar de que el premio le fue concedido ayer (cualquiera que haya seguido mínimamente mi twitter se puede hacer a la idea de que fue un día lo suficientemente movido como para no haber podido escribir estas líneas) y se hicieron eco numerosos medios, me gustaría comentar el hecho de vital importancia que supone el que se le haya concedido, aunque haya tenido que ser a la tercera nominación.

La importancia radica en que fue otorgado a un miembro destacado del sector de los videojuegos, lo cual en si es un reconocimiento al sector como una parte importante del panorama cultural. Esto se puede considerar una victoria, porque tradicionalmente se ha considerado a los videojuegos un entretenimiento marginal, que numerosas veces ha recibido ataques gratuitos sin venir a cuento, por las causas más variopintas del mundo, actuando como cabeza de turco en incontables ocasiones.

Debemos estar contentos por tanto de este premio, puesto que parece que empieza a calar hondo en la sociedad de que los videojuegos son algo más que un entretenimiento.